EDITORIAL

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El reclamo llegó por parte de los vecinos del lugar. El lugar, el Corralón Municipal de la Ciudad de Casilda. Allí, sí, allí mismo, dentro de esa estructura, se acumulaba un basural de grandes dimensiones, que acarreaba y aún acarrea a quienes viven en la zona –San Juan y Moreno- diversas situaciones poco gratas: roedores, insectos, alimañas, olores nauseabundos y hasta repetidos episodios de auto combustión.

El reclamo se llevaba a cabo desde hacía ya un tiempo, sin que hubiera respuesta alguna. Hasta que, como suele ocurrir cuando la gente no recibe respuestas desde el lugar donde las respuestas deben llegar, el reclamo llegó a los medios de comunicación, y allí se hizo público.

Incluso el hecho se publicó en redes sociales con las correspondientes fotografías, y hasta el mismo Secretario del Sindicato de Empleados Municipales expresó en el mismo soporte y por escrito su desagrado.

Sobre la mañana del viernes 5, la Municipalidad de Casilda comenzó tareas para quitar del lugar la basura acumulada, a través de un camión semirremolque. Ha de ser sólo el comienzo de la tarea, ya que los vecinos manifiestan que lo retirado es apenas una pequeña parte de lo acumulado.

Es de esperar que ahora, luego del estado público que tomara la situación, la misma se corrige de una manera integral. Que las tareas comenzadas continúen, hasta tanto toda la basura sea retirada.

Quedan sin embargo algunas preguntas, tales cómo pudo ser posible que dentro del Corralón del Municipio se acumule esta cantidad de residuos, quiénes y por qué lo hicieron, cómo nadie detuvo esa acumulación a través del tiempo dejando que el estado de la misma llegara a tal extremo, por qué no se respondió a los reclamos de los vecinos del lugar antes, entre otros interrogantes.

Es más que sorprendente otro dato, como si el basural dentro del Corralón no fuera suficiente: a poca distancia del lugar, funciona con sus dependencias el área de Bromatología de la Ciudad…

La problemática de la basura es aguda en Casilda, tanto como lo es en otras localidades. Los basurales a cielo abierto en nuestra ciudad son una muestra, y los proyectos encarados a través de distintas gestiones municipales para poder erradicarlos o al menos ordenarlos sufren de marcadas demoras.

Pero más allá que el problema es amplio y genérico, tener un basural puertas adentro del Corralón roza lo inverosímil. Por el hecho en sí, por sus consecuencias, y por la incomodidad y hasta riesgo cierto de vecinos y también de empleados municipales que trabajan y transitan por el lugar.

Las preguntas enunciadas más arriba han de encontrar prontamente sus respuestas. Y el problema, tanto éste puntual como el más general, una pronta solución.

Hace, nada menos, que al respeto y cuidado del medio ambiente, y a la atención de la calidad de vida de los ciudadanos.