EL AMOR EN LOS MÁS PEQUEÑOS

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Para que los niños se animen a investigar, experimentar, inventar, descubrir, aprender y sobre todo aprehender, necesitan permiso para hablar, sin preocuparse demasiado por el resultado. La mayoría de ellos tiene entusiasmo en preguntar, a veces sin esperar demasiado la respuesta y en otras son muy importantes, tanto que pueden marcar su personalidad futura. Ya que son muy sensibles tanto física como emocionalmente, estando demasiado atentos a la mirada del adulto referente.

Sin darnos cuentas, en muchos casos, vamos frenando sus iniciativas, curiosidades con nuestros gestos, miradas, palabras, reacciones. Trasladamos nuestras exigencias, miedos, prejuicios a nuestros hijos, estamos redirigiendo su rumbo y no siempre es necesario. Decimos: “no digas eso”, o lo hacemos callar cuando es algún tema que según nuestras estructuras no pueden todavía preguntar.  Nos olvidamos la pureza de sus actitudes, la sinceridad de sus palabras, y que para los niños la principal fuente de verdad son sus padres.

Tenemos que pensar durante este tiempo de crianza de nuestros pequeños, que  temas no tenidos en cuenta en otros tiempos,  hoy están en nuestras conversaciones.

Muchos padres se han quedado mudos ante la pregunta de un niño de 3 o 4 años: ¿qué es el amor?… porque puede ser que esta inocente pregunta  active un “alerta”, en nuestra mente adulta por experiencias vividas no deseadas,  por cosas que nos han contado o recuerdos que fuimos testigos de alguna manera. Es allí donde tenemos que hacer cambios sabiendo que necesitan de nuestras respuestas acordes a su infancia.

Sin embargo si preguntamos  a niños y niñas que es el amor, han respondido:

Ana, 5 años: “Cuando mi abuela comenzó a tener artritis no se podía inclinar, no se podía pintar las uñas de los pies. Ahora mi abuelo se las pinta todo el tiempo. Eso es amor”

Santiago, 4 años: “Cuando alguien te ama, la forma en la que dice tu nombre es diferente”.

Nicolás, 4 años: “El amor es lo que te hace sonreír cuando estás cansado“.

Daiana, 6 años: “El amor es cuando mi mamá le hace un café a mi papá y lo prueba antes de dárselo, para asegurarse de que el sabor está bien”.

Cintia, 6 años: “Cuando estaba sobre el escenario, sentí miedo y vi a mi papá sonriendo y saludándome, se me pasó el miedo”.

Eliana, 5 años: “El amor es cuando mi papá le da a mi mamá la mejor parte del pollo“.

Laureano, 4 años: “Sé que mi hermana mayor me ama, porque me da toda su ropa vieja y luego tiene que comprar ropa nueva”.

Mary 4 años: “El amor es cuando mi perro me lame la cara luego de haberlo dejado solo todo el día”.

Ante estas manifestaciones, ¿no cree usted que la infancia sigue siendo un espejo donde tenemos que volver a mirarnos todos?

El amor significa cuidado, es más que un sentimiento, es el compromiso que asumimos como adultos hacia las infancias, porque los niños siguen confiando plenamente en nosotros.