CURARSE EN SALUD

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Era una sospecha con visos de certeza. Una sensación sin que tuviera apoyatura en datos estadísticos oficiales. Una cuasi seguridad basada en casos conocidos y que avizorábamos como reiterados.

Fue a partir de un informe elaborado por profesionales de la Cátedra de Salud Socio Ambiental de la Facultad de Medicina de la UNR y que se diera a conocer el año pasado, que la percepción adquirió apoyatura concreta: la tasa de casos de personas que padecen cáncer en el sur de la Provincia de Santa Fe es casi el doble de los casos promedios de toda la República Argentina. El relevamiento de la UNR se inició en 2011 y durante 6 años  incluyó encuestas en 26 localidades.

Según Damián Verzeñassi, Director de la Cátedra de Salud Socio Ambiental que realizó el informe, y que a partir del mismo debió soportar diversos hostigamientos,  “la multiplicación de este tipo de patologías, así como la consolidación de otras enfermedades graves como el hipotiroidismo, está asociada a la exposición frecuente y reiterada en el tiempo a los cócteles de agroquímicos que utiliza de manera indiscriminada la industria agropecuaria. Las encuestas se realizaron durante los campamentos sanitarios organizados por la Facultad de Medicina, que funcionan como el dispositivo de evaluación final de los estudiantes de esa carrera. Es una práctica que llevan adelante todos los estudiantes desde 2011, ya que es la evaluación final. Se hicieron 26 campamentos en localidades de alrededor de 10 mil habitantes de la zona agrícola más importante del país. La metodología es siempre la misma: son las comunidades las que solicitan el desembarco de los aspirantes a médicos, a veces por iniciativa de los jefes comunales o intendentes y otras veces por la propia gente”.

“Hemos estado recorriendo localidades santafesinas de menos de 10 mil habitantes con campamentos sanitarios y en casi todas ha habido un crecimiento exponencial de los casos de cáncer año a año. Ese aumento es coincidente con los cambios en el modelo de producción”. Según el investigador universitario “el uso de agrotóxicos no es el único factor que determina la suba en las tasas de morbi-mortalidad pero nadie puede negar el impacto que tiene la exposición a esas sustancias”. “En 2008 a nivel nacional se registraban 206 casos nuevos de cáncer cada 100 mil habitantes. El promedio de las localidades santafesinas a las que asistimos fue de 368 casos cada 100 mil habitantes. Es decir, que en general en la provincia se duplica la media nacional y en algunos lugares hasta se triplican los números”.

Los datos tienen su correlato en un informe que el propio Poder Ejecutivo Provincial realizó en el año 2012 y publicado en su página web, y que indica que los tumores son la segunda causa de muerte en Santa Fe, y que los Departamentos que registran una mayor tasa de mortalidad por cáncer son aquellos en los que se desarrolla una intensa actividad agroindustrial como Iriondo, Caseros y Villa Constitución, y las localidades con mayores índices de casos corresponden al cordón industrial entre Rosario y Timbúes, más concretamente Capitán Bermudez y San Lorenzo. Ese informe de 2012, señala además que Departamentos como Caseros e Iriondo, superan el pico de 250 muertes por cada 100 mil habitantes, mientras que en el norte, 9 de Julio o General Obligado, no llegan a 140.

No es éste un tema nuevo ni mucho menos. No son pocos los especialistas que analizan que la aparición de tumores tiene relación con el modelo productivo que en los últimos 20 años expuso a la población a las fumigaciones con agroquímicos.

Cuando de distintos modos se expuso, desde el Ministerio de Salud de la Provincia se sostuvo  que el tema comenzó a ser un problema  sanitario en las últimas décadas pero no únicamente asociado a la contaminación del medio ambiente, siendo difícil establecer un nexo entre todos los tipos de cáncer con el medio ambiente y que el problema del cáncer es multicausal, pudiendo provocarlo algún factor del medio ambiente pero que falta determinar cuál, y separar eso implicaría un estudio prospectivo muy difícil de hacer. Y que otros factores que influyen son la predisposición genética, los hábitos, si una persona fuma o no, si tiene vida sedentaria, la alimentación, siendo un problema que no se puede definir por un patrón de incidencia o únicamente por el medio ambiente

Los representantes del área sanitaria de la Provincia siempre fueron cautos al momento de analizar el planteo de vecinos y organizaciones ambientalistas sobre la incidencia del uso de herbicidas como factor clave en el desarrollo de tumores, sosteniendo que es difícil de afirmar que haya una relación directa, pero también de negarlo. Sobre el glifosato –por mencionar uno de los agroquímicos más conocidos-  han referido en alguna ocasión que es la cara visible de un modelo de producción que ha avasallado formas de vida enteras: campos que tenían frutales o una diversidad de producción ahora sólo tienen soja, y que  la siembra directa nunca tuvo la rotación de cultivos que propiciaba porque la soja copó el mercado. Y han referido a que todo eso genera un cambio de vida que a la gente la afecta, pero que el cáncer viene aumentando de manera sostenida desde las décadas del 70 y el 80 y por lo tanto no es tan fácil atribuirlo directamente a este modelo de producción o a los agroquímicos que comenzaron a extenderse en la Pampa Húmeda en 1996.

Existen pedidos de legisladores provinciales al Ejecutivo acerca de medidas de prevención y alerta epidemiológica que se han adoptado en la Provincia en especial desde 2012 luego de conocerse el informe del Ejecutivo, y los datos actualizados de los últimos cuatro años. Además, manifestaron su deseo de poder contar con los estudios de investigación científica y relevamiento realizados por la Provincia sobre contaminación ambiental, de suelos, agua y aires, por fumigaciones con agroquímicos y fitosanitarios o emisiones industriales, para dilucidar las posibles causas generadoras de estos índices. Exigieron saber, por otra parte, cuáles son los recursos económicos, equipos de profesionales y no profesionales y los programas y dispositivos destinados específicamente a la prevención, atención y seguimiento para esta población cuyos índices de morbimortalidad son tan elevados.

Cabe agregar que la llamada Ley de Fitosanitarios no tiene consenso en la Legislatura Provincial. Sería de suma importancia tener esta herramienta, que unifique criterios en todo el territorio de la Provincia. Como así también, una ley a nivel nacional. Sin embargo, todo parece demasiado lejano, al menos por ahora.

En nuestra Ciudad, rige una Ordenanza que prohíbe la aplicación de cualquier tipo de agroquímicos dentro del radio urbano. Es lo que se conoce como “límite cero”: Con respecto a los que se aplican en la zona periurbana, deben ser realizados previo control de la receta agronómica aplicada.

Con respecto a los controles, en la zona urbana interviene Inspección General. En zona periurbana, la encargada del área, Ing. Agr. Victoria Franco. Y en la zona rural, el mismo Gobierno de la Provincia.

La mencionada Ingeniera Franco expresa: “En el radio urbano no está permitido ningún tipo de aplicación. Si los vecinos ven que esto no se respeta, deben denunciar inmediatamente a Inspección General del Municipio, que con su cuerpo de inspectores actúa al respecto. En zona periurbana, se pueden aplicar siempre con control de la receta, y está bajo mi órbita. Cada producto está identificado según el color de sus etiquetas, siendo los de banda verde los permitidos y los de banda roja los no permitidos. Toda aplicación que no se realice de acuerdo a las recetas permitidas es ilegal”.

La percepción de los vecinos de nuestras localidades acerca de los casos de personas enfermas o fallecidas por cáncer se convirtió en certeza. Existe entre la gente un marcado y lógico temor, reflejado en los últimos días en denuncias de ciudadanos acerca de la percepción de fuertes olores, visibilización de envases de agroquímicos vacíos en cunetas de la zona suburbana y denuncias de depósitos en zonas pobladas.

Es de resaltar la continua militancia de entidades, grupos y organismos que vienen pregonando desde hace muchos años acerca del peligro que la utilización de agroquímicos acarrea. Muchas veces desvalorizados, muchas otras directamente ignorados, siguen con su lucha en este sentido. Lucha obviamente desequilibrada en la proporción de fuerzas, dados los enormes intereses que involucran a empresas directamente relacionadas con la industria de fitosanitarios.

En marzo de este año, hubo en nuestra Ciudad un movimiento encabezado por Fabián Tayana, que convocó a personas a reaccionar ante los números casos de cáncer en nuestra Ciudad. Pero todo se diluyó sin demasiadas consecuencias.

Sí es un dato positivo la creación de la llamada Agencia Provincial del Cáncer, al menos al considerar la existencia de un área determinada relacionada con tamaña problemática.

De todos modos, hay un hecho incontrastable: Algo nos está enfermando, y es nuestra zona una de las más afectadas.

Ya con números en mano, y sin olvidarse que como siempre los números de las estadísticas esconden o muestran –según como se vea o cómo se quiera ver- personas de carne y hueso, es de esperar que las autoridades de todas las jurisdicciones actúen con responsabilidad para determinar causas, efectos y consecuencias y actuar con premura.

Nada menos que el valor VIDA es el que está en riesgo.

 

 

Por GUILLERMO MONCLÚS.