HACETE AMIGO DEL JUEZ

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Hemos desarrollado el tema de la inseguridad e nuestra Ciudad y nuestra región muchas veces. No puede ser de otra manera, teniendo en cuenta la reiteración de hechos delictivos, y que justamente se trata de una problemática que marcha a la cabeza entre las principales preocupaciones de la gente. Entraderas, robos de automóviles, bicicletas y motos, arrebatos en la vía pública y a cualquier hora, asaltos en comercios y negocios, muchos de ellos con armas de fuego e irrupciones para llevarse la recaudación de las cajas, y hasta episodios de golpizas. Lo que antes veíamos por televisión como hechos propios de grandes ciudades, ha llegado para quedarse a nuestro pago chico. Y vemos con temor que parece ser siempre estamos al borde de hechos aún más desgraciados. En los últimos días, se reiteraron episodios en este sentido. Lo que no es extraordinario, ya que los mismos se han vuelto cotidianos.

No es ajeno a esta situación, un hecho que sucedió el día miércoles de la semana anterior, 17 de enero, cuando a plena luz del día, exactamente a las 5 y media de la tarde, un hombre robó una moto de la vereda del Palacio Municipal. Lugar situado en el mismo corazón del centro de la Ciudad.

Las cámaras de seguridad captaron la escena en su totalidad. El Secretario de Seguridad Ciudadana del Municipio, Federico Censi, cuenta la secuencia:

“Ocurrió el miércoles 17, a las 17.30. Cuando se recibe un denuncia por el robo de una moto, revisamos las imágenes de las cámaras de seguridad. Encontramos a la persona, se lo ve primero caminando por el Bv. Ovidio Lagos, luego deambulando por la Terminal de Colectivos, de allí se dirige al Palacio Municipal, se detiene un momento en la vereda, ingresa por la puerta lateral (en ese horario la ppuerta principal se encuentra cerrada), se queda allí dos minutos, luego sale nuevamente a la vereda, vuelve a ingresar por la misma puerta lateral, y después de un minuto vuelve a salir, toma la moto, y se va con la moto en cuestión por calle Casado hasta la calle Buenos Aires”.

Hasta aquí, un hecho más de los tantos que suceden, y que como decimos más arriba se han vuelto diarios. Sin embargo, no quedaría ahí.

Porque luego que la Policía de Investigaciones siguiendo directivas del Ministerio Público de la Acusación detuviera al hombre que se llevó el motovehículo, se realizó en la mañana del sábado 20 de enero la correspondiente audiencia imputativa. La Fiscalía pidió 45 días de prisión preventiva para el detenido, pero el Juez de Feria Dr. Juan José Tutau, de la Ciudad de San Lorenzo, lo dejó en libertad.

No es menor el dato, además de las evidencias claramente expuestas en las filmaciones de las cámaras, que el hombre en cuestión reincidió robando una bicicleta en la Clínica “Julián Moreno”, y que además tenía ya una condena condicional de tres años por otros hechos delictivos.

Dentro de lo señalado al comienzo, la sensación de vulnerabilidad y hartazgo por parte de la ciudadanía en cuestión de hechos de inseguridad, la decisión del Juez causó un enorme rechazo colectivo.

Sensación que alcanzó al mismo Intendente Juan José Sarasola, quien el lunes 22, acompañado de Censi, ofreció una conferencia de prensa, donde expresaron su disconformidad con el fallo judicial:

“Somos respetuosos de la independencia de los poderes, pero esto fue la gota que colmó el vaso, y sentimos la necesidad de expresar nuestro sentir a los vecinos. Se roba una moto, la policía interviene, lo investiga, lo sorprende robando una bicicleta, se lo detiene, hubo un gran trabajo de cámaras de seguridad, de la fuerza policial y de la Fiscalía, y en la audiencia imputativa, con todas las pruebas en mano y con una condena condicional de 3 años condicional que estaba probada desde octubre, y ante el pedido de los fiscales de una prisión preventiva de 45 días, el Juez no otorga ni la prisión preventiva, ni la prisión domiciliaria, sino que lo deja en libertad”, expresó el Intendente de Casilda.

Que continuó: “Qué más se necesita… No solemos opinar sobre el accionar del Poder Judicial ni de ningún otro Poder, pero lo que se siente es bronca y frustración… Algunos actores de la justicia tienen que poner los pies sobre la tierra, más allá de este hecho puntual, y analizar el mensaje que se da a quienes todos los días se levantan para ir a trabajar honestamente… Estamos desde el Municipio haciendo el mayor esfuerzo, con las cámaras de seguridad, o gestionando, o poniendo en breve en funcionamiento la Guardia Urbana… La Policía trabaja haciendo un gran esfuerzo, los Fiscales lo mismo… Y con todo en mano, un juez libera a quien con total impunidad y fehacientemente probado roba en plena vía pública. No soy abogado, pero era claro que había pruebas para mantenerlo detenido. ¿Cómo se le explica al vecino si comete otro hecho ilícito más? Todos queremos más seguridad, todos nos preocupamos cuando ocurren hechos como los que estamos padeciendo, pero son reiterados los hechos protagonizados por quienes ya tienen antecedentes y conflictos con la ley, y están en libertad”.

El Secretario de Seguridad Ciudadana se expresó en similares términos: “Como encargado de las cámaras puedo asegurar se hace un gran esfuerzo para tener el sistema funcionando, con personal técnico permanente para que todas las cámaras funcionen, y cuando el corolario de la labor de un hecho puntual es éste, se siente bronca e impotencia. Se trabajó bien, pero de nada sirvió”.

Evidentemente, existe una división de Poderes, que han de ser independientes los unos de los otros, y esa independencia debe respetarse, sin injerencias de uno sobre el otro. Pero sin perjuicio de eso, es lógico y consideramos conducente las manifestaciones públicas de los funcionarios municipales. Ellos, como el resto de la sociedad, se sintieron defraudados y molestos por la decisión del Juez.

Lo de la “puerta giratoria” para los detenidos por hechos delictivos es una expresión que con lógica razón se aplica a todo el país. Tiene que ver con muchísimos elementos que exceden a este artículo, y que se relacionan con leyes, procedimientos y técnicas procesales, actuación de abogados defensores (vale aclarar que constitucionalmente toda persona tiene derecho a tenerlos como también tiene derecho a un legítimo proceso) que llevando a cabo su tarea encuentran en tecnicismos vías de salida, jueces que siendo de otras localidades quizás con una realidad social diferente no pueden evaluar el impacto que provocan en otra comunidad tanto los delitos como los fallos, y hasta teorías jurídicas que oscilan entre la mano dura y el garantismo.

Hay mucho por hacer, y es indispensable un profundo debate que modifique algunas pautas. Pero mientras tanto, la Justicia, nuestra única salvaguarda ante el estado de vulnerabilidad que experimentamos ante la inseguridad continua y cada vez más profunda, debe actuar como la gravedad de la hora exige. Evaluando causas y efectos de cada decisión y su impacto tanto entre la gente como en consecuencias de las mismas. No es justo, valga la redundancia, que nos robe quien fue detenido por robar y luego liberado. Aplicable esto a muchos otros hechos delictivos que van más allá de nuestra región y que vemos repetidamente en distintos puntos, y en delitos trágicos o aberrantes.

Siendo más abarcativos, reiteramos lo escrito en un artículo anterior. Se terminó el tiempo de las palabras, es hora de los hechos. Recuperar la tranquilidad que ha perdido la gente buena y honesta, inmensa mayoría, es indispensable. En este mismo momento, ya, ahora, y desde todos los ámbitos del sistema republicano, se debe actuar en consecuencia. Porque vivir con miedo nada tiene que ver con el alma y con la esencia de lo que alguna vez fue la Villa más Bonita. Y más tranquila.

 

 

Por GUILLERMO MONCLÚS.