JACK MORELLI

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Una cruz en la tierra y el nombre de un perro, Jack. Su amo lo despide con sentimiento y comparte su dolor con nosotros, sus amigos virtuales en un grupo de locos. Sí, locos de amor por estas criaturas maravillosas de la Creación.

La cruz de madera fue hecha por él, humano en duelo, y corona un montículo de tierra en su pequeño jardín. Sobre los terrones oscuros se ven dos flores frescas, a la memoria de Jack.

Pero hay algo más. Y eso llama mi atención, termina de conmoverme haciendo asomar lágrimas tan habituales en mí. No por habituales menos sentidas, cuando de canes se trata. Al lado del nombre amado, un apellido. No dice solamente Jack. Dice JACK MORELLI.

¿Se dan cuenta? Esos dos se pertenecían de verdad.

Mis perros siempre han llevado mi apellido. Porque hay familia de sangre y familia elegida. En la última categoría ubicamos los locos del amor perruno a nuestros hijos del corazón.

Son nuestros porque lo que amamos lo consideramos nuestra propiedad. Y no, no somos amos, somos familia.

Que en paz descanses, Jack Morelli. Celebremos tu vida buena y que cruces el Arco Iris moviendo eternamente tu cola.

 

 

Por MARÍA ROSA INFANTE.