LA LLEGADA DEL EJÉRCITO DEL NORTE A LA POSTA DE LA CANDELARIA

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Corre el año terrible de 1819. En el país hay levantamientos de Caudillos y una grave disidencia entre Santa Fe y Buenos Aires, originada por la proclamación de la Independencia Provincial de la primera. En tanto, preocupa la guerra exterior contra el poderío español y los portugueses de la Banda Oriental.

Una partida de montoneros, que responden a Estanislao López, Francisco Ramirez y Pedro Campbell, interceptan en el camino Córdoba-Rosario, correspondencias de San Martín, O´Higgins y Guido, así como del Presidente del Senado de Chile, en las que se señala al Director Supremo que si son retiradas las tropas argentinas que se encuentran en Chile para combatir la rebelión del litoral, la causa de la Libertad Sudamericana puede peligrar en el Pacífico.

López, alarmado por la gravedad del hecho, envía las cartas abiertas al General Juan J. Viamonte, que se encontraba en Rosario al frente de fuerzas de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Otro motivo de su preocupación era la inminente llegada del General Manuel Belgrano al frente de un ejército de 3.000 hombres que avanzaba desde el Norte.

Así es como se entablan las negociaciones entre los jefes que hasta poco antes tenían relaciones irreconciliables, proponiendo López la suspensión de las hostilidades para concretar un Armisticio. Aceptado el pedido, el 5 de abril de ese año, en campo neutral, se formalizó una tregua, y mientras se negociara la paz, se comunicaría a Belgrano la resolución del Armisticio para su aprobación. Viamonte aprobó lo pactado el mismo día en su cuartel general de Rosario, López hizo otro tanto en San Lorenzo, y Belgrano también lo suscribió en las cercanías de la Posta de la Candelaria.

Antes de emprender la marcha hacia Rosario, al tener conocimiento que la señora Remedios de Escalada de San Martín se hallaba sitiada en la Posta de Los Desmochados por una partida de montoneros, ordenó al Comandante de Dragones José María Paz que marchara de inmediato con su escuadrón de 40 hombres a custodiar a la ilustre patricia. Dado que en el campamento sitiado ya se conocía el resultado del Armisticio, la Señora de San Martín pudo proseguir su viaje rumbo a Buenos Aires.

Reunidos los comisionados Coronel Mayor Ignacio Alvarez Thomas (en representación de Viamonte), Comandante de Escuadrón Pedro Gómez (en nombre de Ramirez) y Teniente Coronel Agustín Urtubey (por parte de López) en el histórico Convento de San Lorenzo el 12 de abril, de acuerdo a lo convenido en el Armisticio de Rosario, los de las Provincias Unidas presentaron la aprobación de los pactado, pasando seguidamente a discutirse los siguientes artículos: la salida , desde el próximo día 16, de los ejércitos y escuadrones de las Provincias Unidas del territorio de Santa Fe, y que todas las tropas auxiliares de estos se situaran al norte del Río Salado; se solicitarían diputados por los Gobiernos de Santa Fe y demás del este del Río Paraná, avisándose de su resultado el próximo 8 de mayo, en el Convento de San Carlos, para acordar su concurrencia con los de las Provincias Unidas. Las tropas de éstas en operaciones de Entre Ríos se retirarían sin demora, facilitando su salida en territorio santafesino la franca comunicación entre los ejércitos de las Provincias Unidas, pero no pasarían tropas en número mayor de 25 hombres cuando se necesitara escoltar convoyes, pagándose los auxiliares que recibieran; se habilitarían las postas despobladas para facilitar todas las vías de comercio y comunicación, asegurando la propiedad de los pobladores, y prestándose mutuamente los auxilios necesarios durante la vigencia del armisticio. Se convino además que cualquier dificultad se transaría amistosamente.

Encontrándose Belgrano en Rosario, ratificó el Armisticio el mismo día 12. También lo firmó López en igual fecha, en su cuartel al norte del Carcarañá. José Gervasio Artigas, caudillo de la Banda Oriental, en principio se manifiesta de acuerdo con este Armisticio, ya que obligaba a Buenos Aires a prestarle ayuda en su lucha contra los portugueses. Al sentirse defraudado en su única exigencia de convenir una acción conjunta para rechazar dicha invasión, se opuso a lo pactado en una comunicación que llegó a Santa Fe el 8 de mayo. No obstante ello, días después, el Cabildo de esta Ciudad aprobó en acto público la concertación del Armisticio.

Belgrano, muy enfermo, se retiró de nuestra Provincia rumbo al final de su vida. En Capilla del Pilar (Córdoba), y vencido por el mal que lo afectaba, el 29 de agosto de 1819 solicitó dejar el cargo del Ejército, despidiéndose de sus soldados con una intensa pesadumbre por la tempestuosa época que atravesaba el país.