NOS MIRAN

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Hace tiempo ya, en unas de las clases de formación tuve la oportunidad de ver una película: “Los niños nos miran”… desde el título fue muy significativo, muy movilizadora su trama, que hizo no la olvidara.

Al trabajar con niños pequeños la observación del maestro al alumno, es a mí entender la principal herramienta para detectar, todo lo que acontece: observar sus movimientos, sus acciones, la forma de relacionarse, sus expresiones gráficas, orales, sus silencios, sus miradas.

Para observar tenemos que ver y mirar.

Es la observación en ese contacto directo con cada niño, y a través de ella, que permite obtener información sobre su comportamiento, actitudes, sus sentimientos y hasta evaluar los procesos de enseñanza y aprendizaje posteriormente. Observar con el transcurso del tiempo los cambios que van alcanzando, es un acto grandioso e incomparable.

Y ellos nos miran…

El recién nacido diríamos que mira antes que ver, ya que su mirada comienza a seguir movimientos a pesar que en realidad no puede ver.

Luego empieza a identificar a quienes lo rodean, rostros familiares, porque es siempre hacia donde se dirige su mirada, hacia la nuestra.

Quien tenga el privilegio de tener cerca niños para observarlos, a los 3 meses, a los 6 meses, al año, a los dos años y así a lo largo de la infancia, podrá sorprenderse con miradas de ese pequeño hacia el mundo que lo rodea, el mundo de los adultos.

Pueden estar varios minutos observando a su mascota o a un lento caracol recostado sobre el piso sin ningún apuro.

Un niño no solo ve, sabe lo que ve… podría describir con quienes se encuentra identificado empezando por  mamá, papá, hermanos, familiares, estamos siempre expuestos a sus miradas, siempre, aunque nuestros apuros no nos detengamos en ello.

Y ellos saben cómo somos, es inútil que intentemos aparentar lo que no somos o sentimos, porque ellos advierten nuestro sentir. Nada más sincero que las percepciones de un niño pequeño… saben si estamos mintiendo.

Su mirada es absolutamente limpia, solo se empaña con algún llanto. Y es por eso que sigo recordando aquella película, en este hoy, en este tiempo nuestro, en la calle, con las relaciones sociales, las imágenes que nos devuelven los diferentes medios de comunicación me llevan a preguntar: ¿Qué ven los niños cuando nos mira?, ¿Qué miran cuando nos ven?.

 

En esta sociedad nuestra de cosas extremas, de polaridades, cuando los veos jugando envueltos en esa magia encantadora en que cada niño respira y se mueve; ¿Qué mira ese niño ante adultos con prácticas de injurias, malos tratos, violencia doméstica, que deja a madres heridas, asesinadas?.

Porque los niños ven, cuando tienen delante la verdad de las situaciones, por más que alguien bien intencionado se esfuerce en disimularlo, ellos nos miran. En sus miradas quedan huellas para siempre.

Los niños que hoy nos miran son fiel testigos de nuestros actos, serán reflejo con su conducta de mañana. Por ello es muy  importante que desde la familia, la escuela, el barrio, encuentren lugares  inclusivos, abierto a las diferencias, para entender y transmitir que cooperar es mejor que competir, que ser solidario es parte de la vida en comunidad, que ser feliz es una manera sana de vivir en la infancia.

Nosotros los observamos, ellos nos miran…