PROTEGER LO QUE CRECE

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Según UNICEF, la infancia es la época en la que los niños y niñas tienen que estar en la escuela y en los lugares de recreo, crecer fuertes y seguros de sí mismos y recibir el amor y el estímulo de sus familias y de una comunidad amplia de adultos. Es una época valiosa en la que los niños y las niñas deben vivir sin miedo, seguros frente a la violencia, protegidos contra los malos tratos y la explotación”. Como tal, la infancia significa mucho más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta. Se refiere al estado y la condición de la vida de un niño, a la calidad de esos años.”

En nuestra región, como en todo el país, existen localidades donde las realidades de muchísimos niños y niñas resultan muy dolorosas. Hay infantes que nacen, crecen y viven en situaciones totalmente inadecuadas. Viviendas extremadamente precarias. La falta de servicios como agua corriente, cloacas y conexión segura de energía eléctrica, entre otras carencias. En este contexto de violencia social, de necesidades económicas, de falta de educación formal, de profundos problemas culturales, hay niños con nombre y apellido que padecen una vida colmada de padecimientos. Soportando día a día flagelos como el hambre, el frío, los golpes y los abusos sexuales. Todos hechos aberrantes que impiden un desarrollo óptimo de los niños.

Dialogamos con la Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Casilda, Dra. Celina Arán, y también con la Dra. Natalia Gonzalez, integrante del Equipo de Niñez Local,  con la finalidad de conocer el trabajo que realizan:

“Nosotros somos el primer nivel de intervención social, actuamos con medidas ordinarias o integrales. Esto es realizar los  seguimientos de los casos donde hay niños en situación de vulnerabilidad, a través de  controles con visitas a las familias, integrándolos a las instituciones que tenemos como el CAF por ejemplo. Asistiéndolos con mercadería, sacándoles turno al médico, integrando a los niños a participar de distintas actividades recreativas. En esta primera parte del año, han ingresado aproximadamente unos 100 casos nuevos a resolver por la secretaria de acción social. Hay casos muy graves y otros que se resuelven en una sola entrevista con los padres”.

“El estado debe intervenir en todas sus formas, es decir los operadores pertenecientes a los estamentos como la escuela, un centro de salud, un club, o cualquier institución intermedia a la que asista un niño debe cumplir la función de contención y tienen la obligación de denunciar en la sede policial cualquier alarma de que se está vulnerando algún derecho”.

“Nosotros con nuestro equipo interdisciplinario, que está compuesto por 5 profesionales, tendríamos que ser los coordinadores de todos los otros eslabones del primer nivel, pero muchas veces terminamos siendo el embudo donde recae todo el accionar a ejecutar, es decir contener, asistir en todas sus formas, denunciar y controlar”.

“Cuando evaluamos que algún caso requiere de la implementación de la medida excepcional se lo pasamos al segundo nivel para que la ejecute. El inconveniente que aparece allí ahora es que existen listas de espera para ingresar niños a los hogares de la provincia. Esta decisión y pedido a la Dirección Provincial de niñez se toma luego de agotar todas las instancias previas, la entrega del niño a algún familiar o a alguna familia solidaria”.

“Respecto al seguimiento que podemos hacer a las familias donde hay niños en riesgo, intentamos trabajar fuertemente implementando diferentes estrategias, aunque siempre va a ser insuficiente ante la gran demanda. El ideal sería tener contenidas a todas las familias en cuestión en instituciones como el CAF, donde el contacto es permanente y diario. El control que hacemos en general es difuso porque todos los eslabones estatales y no gubernamentales también deben actuar en consecuencia. Es decir la meta de hoy en día es poder aceitar esa gran cadena de contención social.”

“Lo cierto es que los Municipios no cuentan en absoluto  con los recursos humanos suficientes para intervenir en la gran cantidad de casos existentes  ni tampoco con la infraestructura necesaria. Además con respecto al mandato de que los niños permanezcan en su familia de origen, con lo que coincidimos, en algunos casos extremos quedan sin resguardo: está demostrado que el victimario –sea de agresiones físicas como de abuso sexual- sigue manteniendo relación con el niño, y en muchas ocasiones violando restricciones de acercamiento, lo que significa que el riesgo no se ha extinguido para ese menor”.

También dialogamos con el Ministro de Desarrollo Social del Gobierno de la Provincia de Santa Fe, CPN Jorge Alvarez:

“El índice de pobreza que tenemos en la Argentina indica el riesgo social, en el caso de los niños llega al 50 %. Desde el Gobierno Provincial trabajamos integralmente, desde las áreas de salud, educación y de cultura en interacción con las comunas y municipios. Nuestra provincia, en lo que hace a la primera infancia, es una de las que más abordaje interdisciplinario tiene. Muchas veces notamos que al aumentar las situaciones de vulnerabilidad de los niños aumentan desde los equipos locales los pedidos de las medidas excepcionales de exclusión del hogar, que es justamente lo que se quiere evitar, tratamos de hacer énfasis en la familia ampliada, hay que agotar ese recurso antes de institucionalizar a los chicos. Y cuando se da esto hay que intentar que sea el menor tiempo posible, el nuevo Código Civil establece 180 días para tomar una decisión final sobre el destino de ese niño”.

“Vamos a promover con mayor difusión el rol y la importancia de  tener familias solidarias, para que los chicos permanezcan en el seno de una familia mientras se resuelve su situación”.

“Cuando los motivos son de pobreza extrema hay que trabajar desde los distintos niveles. Hoy en día el estado tiene una presencia importante a través de muchas instituciones quizás lo que haga falta es coordinar más entre todos estos organismos.”

Lo preocupante aquí es que el accionar del Estado resulta insuficiente  para modificar estas situaciones. Somos testigos del trabajo que se hace desde varios sectores estatales,  pero sólo se quedan en el intento de revertir esto. Sólo terminan siendo esfuerzos aislados de equipos interdisciplinarios de trabajo, que carecen de los recursos estructurales necesarios para salvar a esos niños de su propio y desgraciado destino.

El gran desafío es seguir trabajando desde todos los Poderes -Legislativo, Ejecutivo y Judicial- para poder mejorar la protección que necesitan innumerables niños y niñas con muchos de sus derechos totalmente incumplidos. Derechos básicos insatisfechos. A una vivienda digna, a una alimentación saludable, a la educación escolar (no existen estadísticas en nuestra Ciudad sobre  inasistencias a las escuelas, pero es una realidad que muchos chicos no asisten o al menos no lo hacen con regularidad). Derecho a criarse en un clima de armonía, afecto, contención. Derecho a la vestimenta acorde, a la higiene personal y de la vivienda,  a la recreación. Derecho a sentirse seguros y amados en un ambiente familiar de paz y respeto. Es obligación del Estado en todas sus expresiones garantizar todo esto a los más indefensos de una sociedad en conflicto. La infancia, un tiempo preciado que no se recupera jamás y debe estar llena de sueños, ilusiones e inocencias. Inocencias muchas veces violentadas, lo que coloca a las infancias en estado de emergencia.

 

 

Por MARÍA BELÉN CÉSARI